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El producto fue probado en 200 pacientes y descubrieron que ayuda a evitar el rechazo en trasplantes de órganos y a la regeneración de los tejidos dañados tras un derrame cerebral, infartos y accidentes de tráfico, además de ayudar a tratar trastornos hereditarios del sistema inmunológico.
"Hay gran demanda de este producto y nosotros podemos producirlo a bajo coste en cantidades ilimitadas", señala Sijmen de Vries, director ejecutivo de Pharming, compañía que lleva a cabo el proyecto. Según informó el diario británico The Times, modificaron la genética de los conejos en una granja de Holanda para incluir un gen humano y el contenido de una proteína, el inhibidor C1, que ayuda a controlar el angioedema hereditario. El proyecto está a la espera de la aprobación de los reguladores sanitarios europeos y, de aprobarse, comenzará a comercializarse a finales de este año |