|
Los adolescentes fueron divididos en tres grupos: el de los que nunca habían fumado, los fumadores que aseguraron no usar el tabaco para 'automedicación' y mejorar su estado físico o anímico, y aquellos fumadores que reconocieron que fumaban para sentirse mejor.
Los síntomas de depresión fueron medidos utilizando una escala en la que se preguntaba con qué frecuencia los participantes se sentían demasiado cansados para hacer cosas; tenían problemas para irse a dormir o para permanecer despiertos; se sentían infelices, tristes o deprimidos; se sentían desesperanzados sobre su futuro; nerviosos o tensos, y demasiado preocupados por algún motivo. La asociación entre depresión y tabaquismo se daba sobre todo entre los adolescentes que fumaban para sentirse mejor. "Es importante destacar que los síntomas depresivos eran mayores entre los adolescentes que reconocieron conseguir beneficios emocionales de fumar después de iniciarse en el hábito", recalca Chaiton |