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Fotografía digital: En busca de la imagen perfecta
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Fotografía digital: En busca de la imagen perfecta

¿Deseas retratar algunos momentos de tu vida? ¿Tienes dinero y no sabes qué modelo comprar? ¿Prefieres los píxeles en vez de las películas? Aquí te entregamos una pauta de lo que debe importar al momento de adquirir una cámara de fotos.

Antiguamente sacar una fotografía implicaba un arduo trabajo. Los elementos utilizados eran de gran tamaño y el revelado de la imagen tardaba horas hasta lograr un resultado concreto. No había duda: era trabajo de expertos.

 

Con el correr de los años este arte se fue perfeccionando de tal manera que creció a pasos agigantados. Evolución que permitió la fabricación y aplicación de nuevas tecnologías que masificaron y facilitaron su uso, más aún cuando irrumpió la era digital.

 

En nuestros días sacar una foto es algo relativamente sencillo, sólo nos basta apretar un botón. Más aún, ya no es necesario pasar por los molestos y complejos procesos de revelado, por el contrario, en sólo segundos tenemos el retrato en una pequeña pantalla LCD, que puede ser eliminado o modificado inmediatamente. Así de fácil.   

 

Basta un mínimo de “entrenamiento” y leer el manual para saber utilizar una cámara fotográfica digital. Tarea que debe ir acompañada de un modelo que nos brinde las mejores posibilidades para captar la realidad con nuestro lente, obviamente, sin pagar de más.

¿Qué elegir?

¿Te has preguntado cuántos píxeles requieres para lograr la mejor calidad? Muy simple: entre tres y cinco, lo que asegura una resolución óptima.

 

Sin embargo, una buena calidad en las imágenes implica un riesgo: se utiliza mucha memoria. Si deseamos tomar miles de retratos en un día necesitamos una capacidad de almacenamiento lo suficientemente amplia como para guardarlos y no depender de un computador para descargarlos constantemente. Algunas marcas –además de la capacidad interna de la cámara- traen la opción de anexarle una tarjeta de memoria. Lo aconsejable es adquirir una de gran capacidad (256 o 512 MB), para así evitarnos andar con el cable USB que nos permite traspasar los archivos a nuestro notebook o PC.

 

El peso y tamaño del producto son elementos a considerar, ya que nos brindarán un mejor manejo y maniobrabilidad. La idea es que no se dificulte la manipulación de la cámara, por eso trata de buscar algún modelo que se adecue a tus manos.

 

Otro de los aspectos técnicos que influyen es el tipo de zoom que trae incorporado el equipo, que puede ser óptico o digital. El primero realiza una ampliación del objeto a retratar mediante los lentes, mientras el segundo cumple la misma tarea anterior pero “recortando” la imagen a tomar para seleccionar un punto determinado. La única desventaja de utilizar un zoom digital es que la foto aparecerá pixelada, perdiendo calidad y definición.

 

En tanto, la pantalla LCD –ubicada en la parte posterior- nos brinda la posibilidad de ver inmediatamente el retrato que hemos sacado. Estos “pequeños monitores” poseen una dimensión de dos pulgadas como mínimo. Su uso se perfeccionó de tal forma que en la actualidad podemos encontrar algunos modelos extraíbles y giratorios para acomodarlos de acuerdo a las necesidades del usuario.

Digital versus análogo

Las particularidades propias de los equipos digitales sobre los análogos también han marcado una diferencia, sobre todo en el revelado, transporte de las imágenes, ausencia de rollos fotográficos, poder conservar un retrato en formato digital para después pasarlo a papel o corregirlo con algún software especializado.

 

La posibilidad de grabar videos de algunos minutos de duración es un beneficio demasiado difícil de superar por  los modelos que utilizan película. El problema es que esta opción empleará un gran espacio en el disco duro, por lo que no podrás tomar muchas fotos. Sin embargo, en el caso de que la cámara traiga una tarjeta de memoria externa –y dependiendo de la capacidad de ésta- se podrán grabar diversas escenas.

 

Asimismo, el menú de los aparatos digitales nos permite modificar o ajustar ciertos elementos de nuestro equipo. En algunos modelos podemos realizar balanceo de blanco, ajustar la velocidad del diafragma, definir el número de ASA o ISO a utilizar, seleccionar la resolución (entre uno, tres o cinco píxeles), ver el modo de exposición (espacios abiertos o cerrados), estampar la fecha y hora en que fue tomada la imagen, elegir el idioma, ajustar el brillo de la pantalla LCD y configurar sonidos, entre otras funciones. 

 

La única desventaja de este tipo de equipos es que consumen mucha energía, por ello es recomendable adquirir un set de pilas recargables con cargador, con el fin de tener baterías de reserva para cualquier evento que merezca una fotografía para el recuerdo. 

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