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Los sistemas de salud serán insostenibles en 2015 si no se transforman
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Los sistemas de salud serán insostenibles en 2015 si no se transforman

Este tipo de servicios podrían dejar de ser sostenibles para esa fecha si no se emprenden reformas a corto plazo, según se concluye en el informe HealthCare 2015: ganar o perder en el proceso de transformación del sistema sanitario, realizado por IBM.

 
El informe realizado por IBM avala la aplicación de nuevas tecnologías en la salud. 
Los sistemas de salud actuales son radicalmente diferentes a cómo eran en el pasado debido a los siguientes factores: globalización, cambios en la población (envejecimiento, hábitos alimenticios, etc), ciudadanos más exigentes, aumento de las enfermedades crónicas y nuevas enfermedades, tratamientos más costosos, nuevas tecnologías y nuevas técnicas médicas.

 

A estos factores, que han provocado un incremento progresivo de los costes y de la demanda de servicios sanitarios, se unen otros que, a pesar de la voluntad de cambio de muchos gobiernos y países, suponen un freno a la transformación, como son la exigencia de un equilibrio presupuestario, la ausencia de homogeneización y estándares sanitarios que dificultan el acceso a los datos para la evaluación de la práctica asistencial, la urgencia del corto plazo que dificulta las inversiones que supondrían inversiones a largo plazo, los hábitos menos saludables de los ciudadanos, entre otros conceptos.

 

De acuerdo con el estudio, el proceso de transformación debería asentarse en tres pilares:

 

Centrarse en el valor: Todos los agentes del sistema deberían compartir la misma visión de lo que aporta valor al sistema. La sociedad y los pacientes deberían buscar “estar sanos” más que “curarse”, poniendo en práctica unos hábitos de vida más saludables y siendo conscientes de que los recursos económicos son limitados. Los gobiernos y aseguradoras (públicas o privadas) deberían buscar mejorar su eficiencia sin que se resintiera la calidad, realizando inversiones para favorecer una asistencia basada en la prevención y la proactividad con los pacientes, más que en curar episodios agudos puntuales.

 

Involucrar más a los ciudadanos: Como beneficiarios, éstos deberían escoger mejores opciones de estilos de vida (el 80% de las enfermedades coronarias y más de la mitad de los cánceres se podrían evitar cambiando los hábitos de vida, haciendo ejercicio y llevando una dieta adecuada). Para asegurarse una mayor calidad del servicio, los ciudadanos deberían ser más activos en la gestión de su propia salud, para lo que deben contar con la información necesaria que les permita comparar la asistencia sanitaria de la misma manera que comparan otros bienes y servicios.

 

Desarrollar mejores opciones para promover la salud y prestar asistencia sanitaria: Desde una visión centrada en la atención de episodios agudos, se debe dar un cambio fundamental en la naturaleza, modo y medios de la prestación asistencial. La asistencia sanitaria debería segmentarse por tipo de pacientes y canal de acceso, con nuevas ubicaciones, con nuevos centros especializados y nuevos servicios.

 

Para ello, sería necesario pasar de un concepto vertical orientado a funciones a un concepto longitudinal orientado a servicios, en los que se utilizan los medios y recursos más adecuados en cada momento. Las organizaciones deben transformarse prestando servicios especializados que den servicio a los procesos de salud a medida que se vayan requiriendo.

 

Hoy en día las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones permiten que los ciudadanos puedan acceder más fácilmente a la asistencia de salud en nuevas ubicaciones (hogares y lugares de trabajo), utilizando los nuevos canales (Internet, teléfono o email). Pero para que esto se materialice, se deberían abordar de forma urgente la adopción de métodos estandarizados, desarrollados mediante el análisis riguroso de los datos clínicos y genéticos. Estos nuevos canales de acceso permitirían reducir la masificación actual de los centros sanitarios, liberando tiempo a los profesionales.

 

De nuevo surge aquí, la necesidad de que aparezcan estructuras organizativas que gestionen la colaboración, proporcionando información adecuada en el momento preciso.

 

De acuerdo con el informe, el desafío de la transformación al que se enfrentan muchos sistemas sanitarios globalmente es enorme. El éxito de las reformas dependerá de que todos los agentes implicados en la sanidad (gobiernos, sociedad, pacientes, suministradores, aseguradoras y empresas) participen activamente en el proceso. De otra manera, en este contexto de gasto y demanda creciente, el sistema podría entrar en crisis en la próxima década.

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