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| | Al parecer, Google dejó de ser un simple buscador. | Hace algún tiempo, mientras escuchaba una charla sobre las nuevas tecnologías, un especialista en la materia afirmaba que Internet estaba cambiando las formas de hacer y ver las cosas. Las personas se conocían de distinta forma e, incluso, podían fingir personalidades en una realidad en que nadie les enrostra su vida real y donde el anonimato posibilita la creación de interlocutores ficticios.
Asimismo, las triple w han logrado captar un gran flujo de denuncias y noticias que antes se hacían vía papel. Por ejemplo, citaba el académico, la mayoría de las cartas al director en los medios de comunicación son emails, al igual que denuncias, comunicados de prensa y otro tipo de informaciones. La pregunta es si estamos preparados para este tipo de cambios, donde las nuevas generaciones tienen la palabra. ¿Pueden los menores de edad, sin un criterio formado, soportar un mundo de este tipo? Ejemplo de esta interrogantes son las dos historias de a continuación. El chat me matóChina posee, con 130 millones, la segunda población con mayor acceso a la red, y pese al control al que son sometidos los contenidos por parte del gobierno, igual pueden ocurrir sucesos tan extraños. Un joven de 17 años conoció a una muchacha en un chat, con la cual pasó alrededor de siete meses conversando online. Después de un largo coqueteo por Internet, ambos deciden conocerse personalmente y fijan un lugar donde estaría la muchacha de 19 años esperando al joven. La fecha estipulaba que sería el 26 de diciembre pasado. Ese día, el chico se encontraba muy ilusionado por conocer en persona a su “ciber novia”, pero quedó tremendamente horrorizado al darse cuenta que ella en realidad tenía 29 años y su físico distaba enormemente de lo que imaginaba para una mujer adolescente. Decepcionado, el joven volvió a su pueblo natal sumido en una profunda depresión, que lo llevó a aislarse de sus padres y amigos, además de dejar de comer. Así estuvo por algunas semanas, hasta que fue encontrado en una colina cercana a su casa. La decepción de su de amor online había sido la culpable. Google me salvóA miles de kilómetros de distancia, ocurrió una historia distinta, pero no menos impresionante y llamativa. En Canadá, una menor de edad sufría abusos sexuales. Aburrida de estos vejámenes, decidió ingresar a Google y colocó “kilds help” (ayuda para los niños en español). La búsqueda, realizada una semana antes de Navidad, la llevó a una web australiana sobre maltrato infantil, donde dejó un pequeño mensaje de socorro. Días después, escribiría otro mensaje en la misma página, el cual sería leído por integrantes de la organización que, ayudados por un proveedor de Internet, decidieron registrar el IP del computador donde se realizó la denuncia. La investigación permitió identificar que el mensaje provenía de Canadá, por lo que se dio aviso al FBI que dejó la denuncia en manos de la policía canadiense, quienes lograron identificar el domicilio de la menor. Según señalan fuentes policiales, las acusaciones realizadas por la niña son verídicas, es por eso que ahora ella se encuentra en un lugar seguro. Además, agregaron que ahora será la justicia la encargada de condenar a los culpables. El cambioLos dos casos anteriores respaldan lo escrito en los primeros párrafos de este artículo sobre los cambios que ha experimentado nuestra sociedad debido a la irrupción y posterior consolidación de Internet. Ambas historias, con resultados diametralmente opuestos, reflejan –en el primero de los casos- la importancia de una preparación para los jóvenes en el colegio y con la familia, para fortalecer la mente del menor y recalcar que el ciberespacio es un universo irreal con pocas implicancias en nuestra vida real. En tanto, la segunda historia revela la importancia de la red como medio para denunciar tratos irregulares, secuestros o violaciones, mediante páginas web relacionadas con el problema que vive cierto individuo, de ahí que es conveniente promocionar sitios de este tipo a los menores, ya que puede ser la opción para salvar a una persona o denunciar un delito. Internet está cambiando la forma de hacer las cosas, y es tiempo que nosotros evolucionemos con ella. |