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| | Entre los “downloads” más populares encontramos a Kazaa, Emule, Bittorent, Morpheus, Ares y SoulSeek, entre otros. | “Hace como seis o siete años que no me compro un disco original de mi grupo favorito, prefiero esperar un tiempo y descargarlo completo por Internet”, reconoce Daniel Contreras, quien es un asiduo a descargar música, videos o películas gracias a los programas P2P, que encontramos en la web. “Llevo mucho tiempo en esto, se podría decir que soy un experto”, asegura este Ingeniero en Informática.
Aunque explica que los archivos que poseen son estrictamente para uso personal, asegura que como él existen miles de personas alrededor del mundo que hacen lo mismo. “Esto ocurre porque todo está muy caro, pero te aseguro que si bajaran los precios la gente compraría los originales, por la garantía y calidad”, afirma. Lo cierto es que la descarga de documentos gracias a Internet en una práctica demasiado popular entre personas de todas la edades, y hasta el día de hoy se discute si es un delito, un ilícito o simplemente una entretención que brinda el ciberespacio. Para bajar estos archivos se utilizan las redes P2P. ¿Qué son estos programas? La definición del sitio www.todo-linux.com (que es bastante completa), afirma que este tipo de software permiten el “intercambio de ficheros en el que los usuarios comparten archivos de vídeo, audio, fotos o documentos en una red propia del programa”. Párrafos después, el sitio agrega que “P2P quiere decir Peer to Peer (que en inglés significa Punto a Punto). Estos programas se descargan de cualquier página de Internet y, una vez instalado el programa, este se conecta a su red y, desde ahí, se puede empezar a compartir ficheros”. Entre los “downloads” más populares encontramos a las distintas versiones de Kazaa, Emule, Bittorent, Morpheus, Ares y SoulSeek, entre otros. Es un delitoExisten muchos ejemplos internacionales que afirman o desmienten lo anterior. Casos donde personas han sido condenadas a pagar una fianza y otras donde han sido absueltas debido a que no es considerado un delito bajar videos, música o películas porque no existe lucro comercial. Pero de algo es seguro: no es un delito grave dependiendo el uso que se le hace al archivo. Por ejemplo, en Francia un hombre fue condenado a dos meses de prisión y a pagar cuatro mil euros por los 400 largometrajes que bajó de Internet. El castigo del tribunal de Nantes (lugar donde ocurrió el hecho) no fue alto debido a que esta persona no buscaba lucrar comercialmente con la descarga (piratería), sino que deseaba ver films para entretención personal. En Sudamérica ocurrió algo similar. El 2005, una medida adoptada por la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas buscaba condenar hasta ese entonces a los grandes descargadores de música, es decir, alrededor de 20 personas que poseían en sus computadores más de cinco mil archivos. “Esas son medidas poco efectivas, porque ahora puedes bajar cientos de MP3 o films y pasarlos a CD, DVD o los reproductores de música digital”, afirma Daniel. “Puedes bajar 1000 archivos entre 10 amigos y después los comparten, por eso es difícil detectar y condenar a las personas que lucran con los P2P”, finaliza. Es legalSin embargo, existen justicias que no ven en esta práctica un delito mayor. En noviembre de 2006, una jueza en Santander, España, absolvió a un hombre condenado a dos años de cárcel por “bajar” y compartir música. La jueza señaló en ese entonces que no merecía sanción, pues no existía animo de lucro con los documentos que poseía. Y es, probablemente, este punto el centro de toda polémica. El intercambio de redes P2P no puede considerar legal o ilícito pues quienes hacen uso de estos archivos lo hacen de manera personal y no con el fin de vender o comercializar discos, canciones o largometrajes. “Si yo bajo un tema o un disco y lo escucho mientras hago un trabajo no cometo delito alguno, sólo estoy disfrutando la música. Si bajo un disco y lo vendo en la calle, entonces ahí hay un problema, porque estamos fomentando la piratería”, sentencia Daniel. La soluciónMientras las personas sigan bajando música desde las redes P2P, los artistas y compañías discográficas seguirán enfrentando a un “monstruo tecnológico” prácticamente invencible. La solución pasa por una modernización de la música tradicional, donde se permita descargar música de mejor calidad desde las webs oficiales a cambio de publicidad en el download o en el archivo, permitiendo solventar los gastos operativos. Por ejemplo, si tenemos un video este puede comenzar o finalizar con una mención comercial a algún producto. Las redes P2P continúan ganado terreno entre un público objetivo que ve en esta tecnología la posibilidad de construir una completa biblioteca de discos de todos los estilos... y completamente gratis. |