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| | “Los medios tienen un rol dominante en la formación cultural”, aseveró el Papa. | Muchos periodistas coinciden en señalar que la labor fundamental de los medios de comunicación de masas es entregar información de calidad a la población, además de fiscalizar el correcto funcionamiento de organismos públicos y privados en una sociedad.
Esta última tarea de denunciar hechos intachables, quizás quien mejor la realice es Internet. El ciberespacio posee un sinnúmero de publicaciones electrónicas de renombre o simples blogs de ciudadanos que, sorprendidos por un mal actuar, deciden escribir del hecho en su sitio personal, sin que nadie ni nada los censure. Algo completamente distinto a lo que suele ocurrir en radio, televisión o periódicos, donde muchas veces priman intereses económicos o políticos. Sin embargo, esta cruzada en busca de la verdad se ve empañada por contenido sin sentido y fuera de lugar. Millones de sitios web que tienen como fin atrofiar la mente de los internautas, desviándoles su punto de vista a lo menos importante. Precisamente eso es lo que quiso recalcar el Papa Benedicto XVI durante la audiencia a los miembros del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, al señalar que “por otra parte, es evidente que mucho de lo transmitido de diferentes maneras a millones de hogares en todo el mundo es destructivo”. Pero el error no está ahí, porque pese a que el líder máximo de la Iglesia Católica alabó la labor de algunos mass media, al final cometió un error al llamar a “los líderes de la industria de los medios de comunicación a salvaguardar el bien común, mantener la verdad, proteger la dignidad individual humana y promover el respeto por las necesidades de la familia”. Al final de todo su Santidad, el emplazamiento lo hizo a quienes por años han privilegiado una línea editorial que ahora usted tanto critica, pues ven en eso una forma de ganar unos dólares extras y posicionar su diario, show de TV o programa radial. Su mensaje debería tener como público objetivo a los ciudadanos que consumen o visitan dichos medios de comunicación, para que dejen de comprarlos y prefieran uno de mejor calidad informativa. Recuerde que el mejor órgano censor no debe ser la Iglesia, los dueños de la prensa ni tampoco una empresa de seguridad informática. Cada persona posee un libre albedrío para distinguir lo bueno de lo malo, lo inútil de lo útil. Nosotros controlamos lo que queremos ver, por ello es menester estar bien informados y poseer una opinión clara y consistente de la realidad que nos rodea. De lo contrario, al tener una sociedad mal informada sin valores morales y éticos bien definidos, deberemos tener un ente censor que nos diga lo que podemos ver. Y esa no es la idea. Escribe: Rodrigo Urzúa González, Periodista y Editor de Tecnociencia. Email: rodrigo@ok.cl. |