| | | Gran Nube (arriba) y Pequeña Nube (abajo). | Los astrónomos Niya Kallivayalil y Charles Alcock (del Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica) y Roeland van der Marel (del Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial), han realizado las mediciones más detalladas hasta la fecha de las velocidades tridimensionales a través del espacio de la Gran Nube (LMC) y la Pequeña Nube de Magallanes (SMC). Sus sorprendentes resultados contienen profundas implicaciones para nuestra galaxia y sus compañeras.“Descubrimos que las velocidades de LMC y de SMC son inesperadamente altas, casi el doble de lo que se pensaba anteriormente”, dice Kallivayalil. Estos descubrimientos fueron presentados durante el 209º encuentro de la Sociedad Astronómica Americana. Las velocidades radiales (el movimiento a lo largo de la línea de visión) para ambas nubes son bien conocidas, y relativamente fáciles de medir. Mucho más difícil de medir resulta su movimiento propio (movimiento a través del cielo), lo que requiere una precisión extraordinaria a lo largo del curso de varios años. Tanto el movimiento propio como el radial deben ser conocidos para calcular la velocidad real en 3-D. Realizando dos conjuntos de observaciones con el Telescopio Espacial Hubble de la NASA, separadas dos años entre sí, Kallivayalil y sus colegas calcularon con precisión los movimientos propios de LMC y de SMC. Al combinar las velocidades propias y radiales, descubrieron que LMC se mueve a través del espacio a una velocidad de 378 kilómetros por segundo, mientras que SMC lo hace a una velocidad de 302 kilómetros por segundo. Hay dos explicaciones posibles para unas velocidades tan altas: 1) La masa de la Vía Láctea es mayor a la considerada previamente. Si las Nubes están unidas gravitacionalmente a la Vía Láctea, entonces nuestra galaxia debería ser mucho más masiva de lo sugerido por datos previos. Este exceso de masa podría tirar de las Nubes, manteniéndolas “a mano”. 2) Las Nubes de Magallanes no están unidas gravitacionalmente a la Vía Láctea. Si los cálculos previos sobre la masa de nuestra galaxia son correctos, entonces esta última no es lo suficientemente masiva como para sujetar a sus compañeras. En unos pocos miles de millones de años, ambas escaparán de la Vía Láctea. “Es posible que las Nubes de Magallanes no sean compañeras reales de la Vía Láctea”, explica Kallivayalil. “Quizás son simplemente viajeras que están cruzando nuestro vecindario”, señala. También son sorprendentemente las altas velocidades de las Nubes con respecto de una a la otra. Esto sugiere que las Nubes de Magallanes pueden ser compañeras accidentales y no están ligadas gravitacionalmente entre sí. Por otro lado, estas altas velocidades podrían explicar porqué las dos galaxias, si están enlazadas gravitacionalmente, no se fusionaron hace ya mucho tiempo. Futuras mediciones de la Corriente de Magallanes, una larga estela de hidrógeno que viaja detrás de las Nubes, podrían aclarar los rumbos anteriores de las Nubes y sus relaciones entre sí y con la Vía Láctea. “Sin importar los futuros descubrimientos, nuestro estudio demuestra que es necesario reformular las historias orbitales de las Nubes”, dice Kallivayalil. El Telescopio Espacial Hubble es un proyecto de cooperación internacional entre la NASA y la Agencia Espacial Europea. El Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial, en Baltimore, dirige las operaciones científicas del Hubble. El Instituto es operado para la NASA por la Asociación de Universidades para la Investigación en Astronomía S.A., en Washington. Con sus cuarteles generales en Cambridge, Massachussets, el Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica (CfA) es una colaboración conjunta entre el Observatorio Astrofísico Smithsoniano y el Observatorio del Colegio de Harvard. Los científicos del CfA, organizados en seis divisiones de investigación, estudian el origen, evolución y destino último del universo. Traducción realizada por Heber Rizzo Baladán, colaborador del sitio Astroseti.org. Enlace de la noticia: http://cfa-www.harvard.edu/press/pr0702.html |