| La investigación, que se basa en la vida de las cigüeñas blancas, aparece publicado en el último número de ‘PNAS’. | Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto que una acusada respuesta al estrés durante el desarrollo afecta negativamente tanto a las tasas de supervivencia como al éxito reproductor de aves silvestres. El estudio, publicado en el último número de la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense (PNAS), constituye la primera evidencia científica en vertebrados, bajo condiciones ambientales reales, de la asociación entre el estrés de un individuo y su eficacia biológica. Los científicos españoles, de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), en Sevilla, en colaboración con la Universidad de Saskatchewan (Canadá), estudiaron la corticosterona, hormona marcadora de la respuesta fisiológica al estrés, en los polluelos de cigüeña blanca (Ciconia ciconia) de una colonia de reproducción localizada en Sevilla en el año 2000. El investigador del CSIC que ha coordinado el estudio, Julio Blas, explica los resultados: “Tras cinco años de seguimiento, gracias al marcaje de los individuos con anillas de plástico codificadas, para obtener información de los animales en el campo, hallamos que los pollos de cigüeña que mostraban los niveles más elevados de glucocorticosteroides u hormonas del estrés, también tenían menores tasas de supervivencia, y menos posibilidades de reproducirse una vez alcanzado el estado adulto”. Blas recuerda que, sin embargo, “en esta población, como en las poblaciones de otros vertebrados, incluyendo los humanos, existe una considerable variación en la respuesta fisiológica de diferentes individuos cuando se enfrentan a una misma fuente de estrés”. Por ejemplo, ilustra el biólogo, “en el caso de los humanos, un mismo trabajo puede resultar muy estresante para una determinada persona, mientras que otro individuo de la misma población puede desenvolverse en esa situación con normalidad”. Los científicos sugieren en este estudio que las diferentes estrategias de gestión del estrés en las poblaciones de vertebrados están ligadas a la personalidad, y que la variación en la respuesta fisiológica al estrés se mantiene gracias a que la intensidad y los factores que causan estrés no son constantes, sino que cambian a lo largo del tiempo y entre diferentes poblaciones de una misma especie. “La respuesta adrenocortical al estrés y otros caracteres neuroendocrinos parecen estar ligados a las diferentes personalidades, dentro de un gradiente definido por dos extremos: personalidades proactivas, con individuos atrevidos y/o agresivos, y personalidades reactivas, con individuos tímidos, cooperativos, y no agresivos”, resume el investigador del CSIC. El estrés de las cigüeñas blancasLa elección de la colonia de cigüeñas blancas (con más de 400 parejas), localizada en Sevilla en el año 2000, no es casual. Los investigadores del CSIC necesitaban estudiar un vertebrado de larga vida [las cigüeñas pueden vivir más de 30 años en libertad], y expuesto a condiciones naturales y situaciones reales de estrés: alimento, predación, acceso a parejas, condiciones meteorológicas, etcétera. El equipo de investigación intentó evitar los ambientes controlados y artificiales de laboratorio. Además, el seguimiento de los individuos marcados, en la especie o población elegida, debía ser viable a largo plazo, para poder calcular sus tasas de supervivencia y reproducción. La Estación Biológica de Doñana (CSIC) ha realizado el seguimiento científico de estas poblaciones de cigüeñas durante decenios, mediante anillas de plástico codificadas que permiten la identificación de los sujetos a distancia, con el uso de telescopios. El carácter filopátrico de esta población (las cigüeñas regresan a reproducirse allí donde han nacido) era, asimismo, otro requisito imprescindible para el seguimiento. |