| Este estudio desacreditaría las teorías existentes respecto a que los humanos nacemos ya con el conocimiento de todos los sonidos y lenguas. | El aprendizaje del lenguaje ha sido desde siempre una de las incógnitas más grandes en la psicología y la pedagogía. Siempre han habido posturas encontradas respecto de si el ser humano nace con toda la información en sus genes y luego la va desarrollando, o si por el contrario es una habilidad que cada persona va luego adquiriendo a medida que pasan los meses y las semanas. El programa desarrollado por estos científicos puede agrupar sonidos de lenguas diferentes, arrojando luz sobre cómo aprendemos los humanos y sobre cómo podrían hacerlo las computadoras en el futuro. Según sus creadores, este programa informático echa por tierra la idea de que un computador no es capaz de aprender este tipo de cosas y además parece confirmar que la adquisición del lenguaje en los humanos no es tanto innata como adquirida. Un programa informático ideado por científicos de la universidad de Stanford es capaz de simular el proceso cerebral que usan los niños cuando aprenden a hablar, al mismo tiempo que es capaz de agrupar sonidos vocálicos.
El programa de computador aprende por sí mismo a distinguir sonidos vocálicos en inglés, del tipo "train" y "bed". El modo en que se han aproximado a este asunto ha sido el de las llamadas redes neuronales, un modelo de cálculo cuya concepción se inspira, esquemáticamente, en el funcionamiento de las neuronas, ya sean humanas o no. Una de las finalidades de una red neuronal es simular las propiedades en los sistemas neuronales biológicos a través de modelos matemáticos recreados mediante un circuito integrado o un computador. El objetivo es conseguir que las máquinas den respuestas similares a las que es capaz de dar el cerebro. La red neuronal aprende de forma parecida al cerebro, o sea fortaleciendo sus propias conexiones por repetición. Las redes neuronales artificiales (RNA) tienen muchas ventajas debido a que están basadas en la estructura del sistema nervioso, principalmente el cerebro. James McClelland, el neurocientífico que ha dirigido esta investigación, se ha propuesto que los computadores hagan exactamente lo mismo que hacen los niños pequeños. Para McClelland los niños deben enfrentar un gran desafío desde pequeños, ya que deben comprender cuantas categorías de palabras hay y aprender a ordenar cada palabra en su correspondiente categoría, además de necesitar desde muy pequeños aprender por su cuenta a desarrollar un orden sintáctico para sus expresiones. Para ello, él y sus colegas grabaron la voz de treinta madres leyendo en voz alta a sus hijos en inglés y en japonés. Después, pasaron esos sonidos a un computador capaz de categorizar sonidos en función de su duración, calidad o resonancias particulares.
Para hacerlo mucho más sencillo, pidieron a las participantes que únicamente usasen cuatro sonidos vocálicos: los que hay en "beet" (remolacha), "bait" (cebo), "bit" (pedazo) y "bet" (apuesta)
El programa agrupó muy pronto los sonidos en sólo unas cuantas categorías. En concreto, fue capaz de acotar los cuatro sonidos vocálicos originales en el 80% de las ocasiones.
Estos datos desacreditarían en cierta manera las teorías existentes respecto a que los humanos nacemos ya con el conocimiento de todos los sonidos y lenguas. Asimismo, parecen confirmar la teoría de que los niños agrupan constantemente los sonidos que escuchan para desarrollar un entendimiento de la estructura de la lengua.
Al confirmar esta última teoría, McCelland y su equipo se inclinan a pensar que, a su vez, las teorías que aseguran que los computadores no pueden aprender este tipo de cosas no están bien fundamentadas.
Según el equipo que ha llevado a cabo la investigación, la creación de este programa informático es sólo un primer paso en la dirección adecuada. Los niños usan algo más que palabras cuando aprenden a hablar. Por eso, están explorando la posibilidad de que una red neuronal más potente fuera capaz, incluso, de leer los labios acoplando un sonido con una fotografía de la boca. |