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En un estudio publicado en la revista de la Asociación Médica Americana (JAMA), los doctores Louise Davies y Gilbert Welch destacan que "probablemente muchos de estos cánceres nunca daban síntomas en toda la vida".
Sin embargo, el Doctor Fardella , agrega que habría un aumento independiente del mejor diagnóstico. "La razón se desconoce, hay causas genéticas, pero también se han postulado factores ambientales, como el aumento en el consumo de sal , o la exposición a radiaciones, aunque no hay nada decisivo al respecto". Algunas teorías apuntan a terapias con radiación que fueron comunes antes de 1960 para reducir amígdalas inflamadas o adenoides y para tratar varios problemas de la piel, como el acné. Quienes se sometieron a radioterapia en la cabeza, cuello o tórax durante la niñez también tienen mayor riesgo, por lo que el Instituto Nacional del Cáncer de EE.UU. les recomienda examinarse cada uno a dos años. Si se detecta un nódulo maligno, la extirpación de la tiroides es seguida por una radioyodoterapia, para eliminar cualquier célula cancerígena que haya quedado en la zona. Luego la persona deberá tomar de por vida comprimidos de levotiroxina, que suplen la carencia de hormonas que secretaba la tiroides |