 | | La madera de los palillos sería transformada en bioetanol. | Según el ministerio, cada uno de los 127 millones de japoneses utiliza cada año una media de 200 pares de palillos desechables. Estos palillos son usados en general en los restaurantes o entregados a los clientes que compran platos cocinados en los supermercados. Unas 90.000 toneladas de madera terminan de este modo en la papelera cada año. El ministerio de Agricultura estudia instalar en los restaurantes y boutiques cajas especiales para recoger los palillos usados. La madera sería transformada luego en bioetanol. El bioetanol es un alcohol producido a partir de la fermentación de los azucares que se encuentran en la remolacha, maíz, cebada, trigo, caña de azúcar, sorgo u otros cultivos energéticos, que mezclado con la Gasolina produce un biocombustible de alto poder energético con características muy similares a la gasolina pero con una importante reducción de las emisiones contaminantes en los motores tradicionales de combustión. Según sus defensores, las ventajas medioambientales y económicas de este combustible renovable son evidentes, puesto que reduce la dependencia de los combustibles fósiles; mejora la combustión del motor, pudiéndose utilizarse teóricamente en todos los vehículos; es fácil de producir y almacenar; y disminuye la contaminación ambiental. El ministerio japonés anunció a comienzos de agosto un proyecto para producir biocarburante a partir de paja de arroz y otros desechos agrícolas. Unos investigadores nipones ya han puesto a punto un procedimiento industrial, que aún debe ser probado a escala industrial. En otros lugares del mundo se han descubierto ya procedimientos para fabricar bioetanol a base de desechos vegetales. Una empresa canadiense, Iogen, ha inventado una técnica para producir carburante a partir de paja de trigo. Actualmente, el etanol es producido a base de plantas azucareras como la remolacha o la caña de azúcar, o a partir de maíz. Los detractores de este biocarburante aseguran que su producción dispara los precios de los alimentos básicos, agravando el hambre en los países pobres. Además, algunos estudios cuestionan las ventajas, al apuntar que no es viable por contar con unos gastos de producción más elevados que en el caso de los carburantes convencionales y por ofrecer un balance energético negativo: la energía necesaria para producirlo, además de provenir de combustibles fósiles, es mayor que la energía producida al quemarse. Asimismo, la ausencia de una red amplia de distribución y estaciones de servicio, provocado en gran medida por muchas de las compañías petroleras que lo ven como un competidor, frenan también su desarrollo. A pesar de ello, su uso sigue incrementándose. Brasil es el mayor productor y consumidor mundial de bioetanol como combustible. Desde los años 80, ha desarrollado una extensa industria doméstica, produciendo anualmente unos 15 millones de m³. Por su parte, Estados Unidos también es otro gran consumidor, hasta el punto de que algunas fuentes apuntan a que se convertirá en 2006 en el primer productor mundial. El bioetanol de EEUU se fabrica principalmente con maíz, mientras que el de Brasil se hace con caña de azúcar. |