 | La industria de los aditivos genera un negocio de cerca de 18.000 millones de euros al año. | Los helados, bollos y pasteles, con sus colores y texturas atractivas para los niños pueden ser un alma de doble filo para ellos. Pasaron ya 30 años desde que un científico norteamericano, Ben Feingold, sugirió por primera vez que los colorantes artificiales y otros aditivos causaban conductas nocivas en los chicos, como exceso de actividad, impulsividad y falta de atención. Esta suerte de hiperactividad, se sabe, anticipa posteriores trastornos en la educación, como dificultades para leer y comportamiento antisociable. Sin embargo, tanto el trabajo de Feingold como otros que le siguieron, fueron dejados de lado por defectuosos o poco convincentes.
La investigación de la Universidad de Southampton, en Inglaterra, fue realizada sobre 300 chicos, 153 de 3 años y otros 144 con edades entre 8 y 9.
El principal autor de la investigación, Jim Stevenson, indicó que su estudio es una clara demostración de que se pudieron detectar cambios de conducta en niños de entre 3 y 8 años, que consumían varios aditivos. La prueba consistía en ingerir, según el grupo al que fueran asignados los participantes de forma aleatoria, uno de los tres tipos de mezclas elegidas. La mezcla A, la que tenía mayores niveles de aditivos; la mezcla B, que contenía los mismos aditivos que consumen a diario los niños británicos, y por último un placebo, sin aditivos. Los aditivos a los que se refiere el trabajo -E110, E122, E102, E124, E211 (benzoato sódico), E110 y E129- se encuentran en algunas bebidas gaseosas, en gominolas, chocolatinas y diversos aperitivos salados. Investigadores del mismo departamento habían detectado efectos similares en otro estudio realizado siete años atrás.
Los aditivos probados fueron representativos de aquellos a los que se ve expuestos un chico que sigue una dieta normal, como gaseosas o caramelos. Se incluyeron colorantes artificiales utilizados durante décadas en muchos productos infantiles y el conocido conservante benzoato de sodio.
Desde el primer trabajo de Feingold, aumentaron los problemas de conducta entre los escolares, al igual que los diagnósticos por déficit de atención e hiperactividad. Las estadísticas internacionales sobre la cantidad de niños que sufren los dos trastornos -más conocidos como ADHD por su sigla en inglés- indican que afecta a entre un 5 y un 10 por ciento de la población infantil.
El FSA (Food Standards Agency), organismo del Reino Unido que ordenó este estudio y revisó su recomendación oficial pero sólo para sugerir que los padres que creen que sus hijos dan señales de conducta hiperactiva debieran evitar que consuman alimentos con colorantes artificiales y benzoato de sodio. Aconsejó leer las etiquetas que acompañan a los alimentos que contengan estos aditivos, como golosinas, tortas, helados y bebidas. Por ejemplo el benzoato de sodio (E211) es utilizado en refrescos como "Pepsi Max", "Fanta" o "Sprite", y los colorantes artificiales E110, E102, E122, E124, E129 y E104, presentes en muchos caramelos y dulces consumidos diariamente por los niños británicos. El E110 se utiliza en los aperitivos de maíz "Doritos" y el E122 en la "Fanta". La industria de los aditivos genera un negocio de cerca de 18.000 millones de euros al año, pero este descubrimiento afecta a toda la industria alimenticia, un negocio mucho mayor. |