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 | | Buen número de los cráteres menores formados en la Tierra durante los últimos 160 millones de años también serían resultado de la destrucción de Baptistina. |
La ruptura, hace unos 160 millones de años, de un asteroide de 170 kilómetros de diámetro llamado Baptistina sería la causa -cien millones de años después- del cambio climático que acabó con los dinosaurios y precipitó el final del período Cretáceo, según un estudio. Los científicos estadounidenses responsables de la investigación creen que varios de los fragmentos de Baptistina chocaron con la Tierra, entre ellos el que impactó en la península de Yucatán y oscureció el cielo, sumiendo al planeta en un prolongado invierno y aniquilando a los dinosaurios. Las teorías que explican la extinción de los dinosaurios a partir del impacto de un cuerpo celeste habitualmente achacan este fenómeno a un meteorito o a un resto de cometa, que habría caído en el cráter de Chicxulub, en México, de casi 200 kilómetros de diámetro. Pero los científicos del Instituto de Investigación Southwest, en Colorado, opinan que fue uno de los fragmentos de la ruptura de Baptistina el que formó ese cráter y causó el cambio climático. El equipo científico, dirigido por William Bottke, se sirvió de una simulación informática para analizar la trayectoria de los diferentes fragmentos de asteroide que resultaron del choque de Baptistina con otro cuerpo celeste de unos 60 kilómetros de diámetro, hace unos 160 millones de años. Unos 300 de esos fragmentos tenían más de diez kilómetros de diámetro. Los resultados muestran que la lluvia de escombros que siguió al choque afectó a todo el Sistema Solar. Hace 65 millones de años, los fragmentos alcanzaron la Tierra y, con un 90 por ciento de probabilidad, uno de ellos es el que formó el cráter de Chicxulub y levantó los sedimentos ocultando el Sol. El resultado de todo ello fue la extinción de los dinosaurios. El estudio señala también que los fragmentos de Baptistina pueden estar en el origen del cráter lunar de Tycho y de otros cráteres gigantes en Venus y Marte. Los investigadores dicen que entre los sedimentos recogidos en Yucatán figuran restos de condritas carbonosas, un mineral que solo se halla en ciertos meteoritos, por lo que concluyen que el cráter Chicxulub no se formó por la caída de un cometa, sino de un asteroide. Y estiman asimismo que hay más de un 90% de posibilidades de que el asteroide destructor --que debía medir 10 kilómetros-- nació de la colisión de Baptistina. Bottke y su equipo también sostienen que hay un 70% de posibilidades de que un asteroide de la misma familia se estrellara en la Luna hace 108 millones de años y formara el llamado cráter Tycho, de 85 kilómetros de diámetro. Por aquella época, prosiguen, hubo un incesante bombardeo de asteroides en los planetas interiores del sistema solar. Y supuestamente aún no ha terminado: "Nuestras simulaciones nos llevan a pensar que el 20% de los asteroides situados actualmente en las cercanías de la Tierra pertenecen a la familia Baptistina".
En cualquier caso, la hipótesis del equipo de Bottke es ciertamente provocativa, como comentan los geólogos Philippe Claeys y Steven Goderis, de la Vrije Universiteit de Bruselas. Significa, por ejemplo, que un buen número de los cráteres menores formados en la Tierra durante los últimos 160 millones de años también serían resultado de la destrucción de Baptistina. |