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La radiación solar está compuesta por ondas visibles e invisibles. Mientras las primeras sólo resultan dañinas si se expone muy intensamente a ellas, las segundas están compuestas por radiaciones infrarrojas y rayos ultravioletas.
Si tenemos en cuenta que los ojos son veinte veces más sensibles que la piel a la influencia de los rayos ultravioletas, es de vital importancia proteger nuestra vista con gafas que tengan el grado de filtración necesario. Lo importante es que las gafas reduzcan entre el 99 y 100 por ciento de la radiación ultravioleta y entre el 75 y el 90 por ciento de la radiación visible para evitar incomodidad y reflexiones excesivas. La lente debe ser neutra desde el punto de vista óptico y lo suficientemente grandes para cubrir de frente y lateralmente los ojos. Hay que ser consciente de que, aunque la radiación del sol sea mínima, incluso con nubes, la exposición permanente puede dañar los ojos , por ello, se aconseja el uso de las gafas entre las 10:00 y las 15:00 horas, cuando la radiación solar es mayor. Esta elección es fundamental para prevenir fotoqueratitis o daños en la córnea, cataratas e incluso alteraciones conjuntivales, algunos de los principales problemas oculares provocados por los rayos solares. Dolencias que se pueden evitar fácilmente si se toman las medidas de protección adecuadas |