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La niña, nació con una amputación congénita del antebrazo izquierdo y hasta hace tres semanas llevaba una prótesis mioeléctrica cuya mano actuaba como una pinza, según ha explicado hoy al presentar esta prótesis de última tecnología la doctora Marisa Cabrera, coordinadora de la unidad integral de atención al niño amputado y jefa de la Unidad de Ortopedia del centro.
La nueva prótesis biónica funciona con un sistema de control intuitivo que recoge las señales eléctricas que generan los músculos del miembro residual del paciente a través de unos electrodos colocados en la superficie de la piel, y que se procesan para que la mano se mueva. La mano, que tiene una batería que se carga por las noches para que se puedan mover su distintos elementos, se coloca en el mismo encaje que ya tenía esta niña con la otra prótesis, lo que ha permitido una adaptación inmediata. Con la prótesis de antes dominaba menos la fuerza y estaba más limitada en los movimientos, mientras que con la de ahora puede hacer mejor las cosas y con mucha más precisión. El técnico ortopeda de la unidad, David Llobera, ha remarcado que esta mano biónica, que cuesta unos 40.000 euros, ofrece distintos patrones de agarre y permite coger objetos que antes era le imposible asir porque los rompía, como una taza, o porque eran demasiado pequeños, como una moneda o un DVD y el dedo pulgar de esta mano biónica, igual que en una mano real, puede rotar en diferentes posiciones y hacer movimientos impensables en las prótesis actuales, como hacer pinza con el índice para coger una llave para abrir una puerta. La nueva mano biónica I-LIMB, desarrollada por la empresa escocesa Tpouch Bionics, se presentó al mercado en un congreso celebrado el pasado mes de septiembre en Vancouver
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