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Durante una anestesia se administran medicamentos anestésicos -como los hiptónicos que adormecen y los morfínicos para el dolor- y se supervisa la evolución del enfermo.
"Este pilotaje automático libera de una tarea. El profesional puede dedicarse a la vigilancia del enfermo, que es extremadamente importante", explica el profesor Fischler. En un ensayo en curso, este pilotaje automático se ha aplicado a más de 200 pacientes en más de diez centros en Francia, uno en Bélgica y otro en Alemania. "Pulimos nuestra versión desde hace cuatro años. A corto plazo, es un utensilio de investigación, pero imagino que a medio plazo se convertirá en un utensilio de uso muy banal", comenta el médico. "No hemos inventado el concepto pero lo hemos desarrollado y somos los únicos en el mundo en haber inducido la anestesia con este sistema, además de mantenerlo durante la operación", especificó. "Por añadidura, tomamos enfermos de diversa gravedad y incluso las operaciones largas" de hasta 14 horas. Nuestro valor añadido es el 'software'", dice. El sistema comprende un monitor "biespectral", puesto a punto en Estados Unidos hace unos años, que analiza la profundidad de la anestesia a partir del registro de la actividad eléctrica del cerebro (electroencefalograma). Un electrodo sobre la frente permite al monitor medir la profundidad del sueño artificial para situarla entre 0 y 100, según el índice biespectral (BIS). Los datos llegan al ordenador que dirige las jeringuillas de morfina y de hipnóticos, todo ello bajo control de los médicos anestesistas. El BIS permite apreciar el "bienestar cerebral" o, por el contrario, señala la existencia de un malestar, explica el especialista |