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La construcción y puesta en marcha del LHC, considerada la máquina más grande construida por el hombre, estuvo a cargo del Consejo Europeo para la Investigación Nuclear (CERN), que ha invertido US$8,000 millones. En el trabajo han participado más de 10 mil científicos de todo el mundo en una década.
Es un día histórico para la humanidad, que quiere saber de dónde viene y adónde va, dijo el Director General del CERN, Robert Aymar.
El LHC permitirá observar los componentes de la materia negra, de la que prácticamente no se tiene ningún conocimiento, salvo que representa el 23% del universo, frente al minúsculo 4% para la materia ordinaria. Otro objetivo del experimento es develar los secretos de la energía oscura, responsable de la expansión del universo.
El LHC también pretende detectar la antimateria, generada en partes iguales a la materia en el momento del Big Bang, hace 13,700 millones de años. Pero el desafío más apasionante de los científicos será confirmar la existencia del bolsón de Higgs, una misteriosa partícula que dotaría de masa a todas las demás.
Cómo funciona
Para descubrir estos misterios del universo, el LHC hará colisionar dos haces de protones (partículas subatómicas con carga eléctrica positiva) que circulan en sentido inverso en un anillo de 27 km construido a 100 metros bajo tierra en la frontera franco-suiza.
Estas partículas, que son guiadas por poderosos imanes enfriados cerca del grado cero de temperatura, acelerarán hasta lograr la velocidad de la luz para luego chocar. Esta colisión creará una temperatura 100 mil veces mayor que la del centro del Sol, y de la cual los científicos podrán obtener los primeros datos del experimento.
Científicos suizos, alemanes y austriacos han advertido que el LHC puede provocar la aparición de agujeros negros capaces de tragarse el mundo y hacerlo desaparecer. Sin embargo, los encargados del proyecto han indicado que estos agujeros serán insignificantes y no significarán un peligro |