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Los escombros en el espacio, también llamados basura espacial, son objetos creados por el hombre que se encuentran en órbita en el espacio, aunque ya no tienen ninguna utilidad.
Todo material no útil se considera basura espacial: desde propulsores de cohetes y satélites abandonados hasta fragmentos de explosiones, copos de pintura, polvo, residuos de motores de cohetes, líquido enfriante emitido por satélites que funcionan con energía nuclear, y muchas otras partículas. La basura espacial supone una cada vez mayor preocupación para los países que han apostado por la exploración espacial en los últimos años, ya que colisionar con una de estas partículas a velocidades orbitales puede dañar gravemente los satélites operativos y pueden provocar aún más basura espacial. Desde que la Unión Soviética enviase el primer satélite al espacio en 1957, la exploración del espacio ha dejado mucha basura en el espacio. A principios de este año, había aproximadamente unas 17.000 piezas de basura fabricada por el hombre orbitando la Tierra, afirmó Nicholas Johnson, jefe científico de la Oficina del Programa de Escombros Orbitales de la NASA en el Centro Espacial Johnson en Houston. El pasado mes de abril, los científicos asistentes a la Conferencia de la Sociedad Americana de Física en Los Angeles declararon que ya hay más de 150 millones de piezas, entre ellas grandes piezas de basura creadas por los astronautas. Los científicos predijeron que la cantidad seguirá aumentando en los próximos 200 años. Las estadísticas muestran que cerca del 45 por ciento de la basura espacial está producida por EEUU, y el 48 por ciento por Rusia. China sólo ha producido un 1,2 por ciento. La velocidad media de la basura espacial es de 10 km por segundo, y su velocidad punta puede alcanzar los 16 km por segundo. Si una pieza grande de basura espacial choca contra una nave espacial podría provocar una explosión o la pérdida de un componente de la nave. Incluso una pieza de sólo 10 gramos de peso de basura espacial podría generar una fuerza de colisión en el espacio que igualaría la fuerza de choque de un vehículo que circula a 100 km por hora, aseguró el director científico del programa de acción contra la basura espacial de China, Du Heng. Por ello, los científicos que asistieron a la conferencia del pasado abril han pedido a la comunidad internacional que cooperen para reducir la basura espacial. Pero aún sería una amenaza mayor que las piezas de basura comenzasen a chocar entre ellas, creando un efecto en cascada calificado de "super crítico" por los científicos. Según los científicos, un satélite que orbita la Tierra pasa cerca de objetos que se encuentran a unos 96,6 km varios miles de veces al día, y tiene un uno por ciento de posibilidades al año de chocar contra uno. Por otra parte, "estamos en grave peligro de un crecimiento imparable de basura espacial", afirmó un físico del Instituto de Tecnología de Massachusetts, Geoffrey Forden, en la conferencia. Pero por ahora no se ha encontrado un método eficaz de recoger la basura espacial o de evitar que colisione con otros satélites. Sólo se puede intentar que los satélites y las lanzaderas espaciales produzcan menos basura espacial, al mismo tiempo que controlar el resto de la basura y producir naves espaciales más sólidas. Según Du, hoy día se produce menos basura espacial al hacer explotar los satélites abandonados gracias al carburante extra. También se han realizado mejoras en las naves espaciales, como reforzar la solidez y diseñar áreas de protección especial. Las medidas tomadas por la Estación Espacial Internacional parecen efectivas a la hora de resistir colisiones con pequeñas partículas de basura. Las potencias espaciales también están intentando mejorar su capacidad de supervisión, con el objetivo de poder detectar partículas de basura de hasta un centímetro. Sin embargo, parece que la mejor forma de evitar catástrofes es no aproximarse a la basura espacial |