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Según Schmidt, los focos ahorradores superan la norma mundial de radiación para computadoras en algunos casos entre 12 y 40 veces. También previno sobre las consecuencias a largo plazo por la exposición al espectro de luz que generan este tipo de lámparas, ya que se trata de un efecto titilante "del cual se sabe demasiado poco".
Un componente azul de la luz emanada por los focos ahorradores podría ser en algunos casos el causante de estrés e insomnio debido a que inhibe la secreción de la hormona del sueño, la melatonina. Por el contrario, el espectro de los focos incandescentes tradicionales es más similar al de la luz solar y sus efectos son considerablemente menores. El pronunciamiento de la Federación Alemana de Biología de la Construcción se da a pocos días de que la Unión Europea ha anunciado que se retirarán del mercado todos los focos incandescentes convencionales en todo el viejo continente. Con esta medida se dejarán de emitir 38 millones de toneladas de dióxido de carbono al año. Los focos convencionales comenzarán a ser retirados este mismo mes, pero se calcula que será hasta 2012 cuando estén completamente fuera del mercado. Esta medida ya ha sido aplicada desde años atrás por países como Australia, Nueva Zelanda o Japón. Schmidt propuso como alternativa para reemplazar a los focos convencionales las lámparas halógenas incandescentes, que se parecen a las "normales" pero en las que el filamento metálico es reemplazado por una lámpara halógena, "como en el faro de un coche". A pesar de todo lo antes mencionado, la tecnología con que se construyen los focos ahorradores ha mejorado en los últimos años. Originalmente, este tipo de luminarias llegaban a contener hasta 25 miligramos de mercurio, pero en la actualidad se les adiciona menos de 5 miligramos. No obstante, es mejor tener precauciones, ya que a fin de abaratar costo,s muchos fabricantes se apartan de la norma establecida. Sin dejar de lado la radiación y los elementos tóxicos que se liberan al hacer uso de este tipo de luminarias, no pueden ignorarse que los beneficios globales al medio ambiente, aparentemente siguen siendo mayores. Por lo pronto, se recomienda una enorme precaución en el manejo de los llamados focos ahorradores. Especialmente cuando uno de ellos se rompe, ya que si esto ocurre, se libera una porción del mercurio altamente tóxico. Los expertos recomiendan que cuando esto llegue a pasar, se abandone de inmediato el área donde haya ocurrido el percance por lo menos durante 15 minutos. Posteriormente, los restos de la lámpara deben recogerse evitando el contacto directo con las manos
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